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martes, 4 de febrero de 2025

QUINTO MISTERIO GOZOSO. EL NIÑO JESÚS PERDIDO Y HAYADO EN EL TEMPLO


JESÚS DISPUNTANDO CON LOS DOCTORES EN EL TEMPLO

Autor.- Esta obra salió de las manos de Juan de Valdés Léal.
Fecha de ejecución.- Valdés Leal realiza esta obra en el año 1661
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 107 x 80 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo de Bellas Artes.
Localidad.- Sevilla.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: 

    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 

    Él les contestó: 

    «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 

    Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

Lucas 2, 41 - 51

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    Después del encuentro en el templo, a la pregunta de la Madre: « ¿por qué has hecho esto? », Jesús, que tenía doce años, responde « ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? », y el evangelista añade: « Pero ellos (José y María) no comprendieron la respuesta que les dio » (Lc 2, 48-50) Por lo tanto, Jesús tenía conciencia de que « nadie conoce bien al Hijo sino el Padre » (cf. Mt 11, 27), tanto que aun aquella, a la cual había sido revelado más profundamente el misterio de su filiación divina, su Madre, vivía en la intimidad con este misterio sólo por medio de la fe. Hallándose al lado del hijo, bajo un mismo techo y « manteniendo fielmente la unión con su Hijo », « avanzaba en la peregrinación de la fe »,como subraya el Concilio. Y así sucedió a lo largo de la vida pública de Cristo (cf. Mc 3, 21,35); de donde, día tras día, se cumplía en ella la bendición pronunciada por Isabel en la visitación: « Feliz la que ha creído ».

San Juan Pablo II. Carta Encíclica Redemptoris Mater 17

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

¡Oh, Dios! Que por el misterio de tu Hijo 
perdido y hallado en el templo 
has querido despertar en nosotros 
el deseo de la buscar a Jesús 
en nuestras vidas, 
concédenos no cejar nunca en ésta 
para merecer encontrarnos 
con Él y con María, cada día en la Tierra y,
 al final, en la Gloria del Cielo

jueves, 24 de octubre de 2024

QUINTO MISTERIO GOZOSO. EL NIÑO JESÚS PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO


JESÚS ENTRE LOS DOCTORES DE LA LEY

Autor.- En la actualidad se desconoce el autor de esta obra.
´Fecha de ejecución.- En la actualidad y como pasa con el autor, se desconoce la fecha exacta en la que fue realizada esta obra, datándose como una obra del siglo XVII.
Técnica.- Óleo sobre cobre.
Lugar donde se encuentra.- Real Colegio de las Escuelas Pías.
Localidad.- Valencia.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: 

    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». 

    Él les contestó: 

    «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». 

    Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

Lucas 2, 41 - 51

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

    Jesús tiene ya doce años. María y José le acompañan a Jerusalén para la plegaria habitual de aquella edad. De improviso desaparece de sus ojos aunque vigilantes y amorosos. Gran preocupación en aquella búsqueda que dura tres días. Se le encuentra entre los demás asistentes en el templo. Estaba razonando con los doctores de la ley. ¡Qué palabras tan significativas las de San Lucas que (nos lo describe con precisión! Lo encuentran sentado en medio de los doctores, audientem illos et interrogantem eos (Lucas 2, 46) en actitud de escucharlos y de preguntarles. Aquel encuentro de los doctores era entonces todo: conocimiento, sabiduría, luz, práctica en contemplación al Antiguo Testamento.

    Tal es en todo tiempo la misión de la inteligencia humana: recoger las voces de los siglos, transmitirnos la buena doctrina; dilatar con humildad la mirada de la investigación científica sobre el futuro.

Cristo se encuentra siempre allí en medio, en su puesto; Magister vester unus est Christus (Mateo, 23, 10).

    Esta quinta decena de los misterios gozosos, es una invocación especial en provecho de cuantos son llamados al servicio de la verdad y de la caridad, en la investigación, en la enseñanza, en la difusión de las técnicas nuevas audiovisivas, moviendo a amar a Jesús: científicos, profesores, maestros, periodistas, especialmente éstos, por la tarea característica de hacer siempre el honor a la buena doctrina en su pureza, sin fantásticas deformaciones.

    Sí, sí, rezamos por todos ellos, ya sean sacerdotes o sean laicos: rezamos para que sepan escuchar la verdad, y se requiere tanta pureza de corazón; para que sepan entenderla, y se requiere toda la humildad íntima de la mente, para que sepan defenderla, y es necesaria la fuerza que tuvo Jesús, y es la fuerza de los santos, la obediencia. Solamente la obediencia logra la paz, es decir, la victoria.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

¡Oh, Dios! Que por el misterio de tu Hijo 
perdido y hallado en el templo 
has querido despertar en nosotros 
el deseo de la buscar a Jesús 
en nuestras vidas, 
concédenos no cejar nunca en ésta 
para merecer encontrarnos 
con Él y con María, cada día en la Tierra y,
 al final, en la Gloria del Cielo

FIN DE UNA ETAPA

    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...