lunes, 24 de noviembre de 2025

FIN DE UNA ETAPA


    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el año pasado y que ampliamos con el Rosario contemplado, no sólo por San Juan XXIII, que era nuestra intención, sino con los misterios contemplados por San juan Pablo II, con lo que hicimos en un año dos proyectos que ahora han llegado a su final.

    Hemos contemplado en estos meses los misterios del Santo Rosario desde la imagen que representa el mismo a través del Arte, de texto evangélico que lo inspira y la meditación de los Santos Padres San Juan Pablo II y San Juan XXIII y hemos llegado al final de recorrido, hemos completado el ititneriario. Y ahora ha llegado la hora de poner punto y seguido a este blog.

    Un blog que, como el rosario, ha querido ser un camino del hombre junto a María, hacía el encuentro con Jesús y que ahora termina en esta primera etapa, que esperamos volver a reiniciar en el próximo mes de mayo, mes dedicado por la Iglesia a ella , a la Madre, a la Virgen, a María y que será una nueva ofrenda para la Santísima Virgen Maria.

 

domingo, 16 de noviembre de 2025

QUINTO MISTERIO GLORIOSO. LA CORONACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, COMO REINA Y MADRE DE TODO LO CREADO EN EL CIELO Y LA TIERRA


LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de José de Páez.
Fecha de ejecución.- José de Páez realiza esta obra en el año 1770
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 208 x 170 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.
Localidad.- La Habana.
País.- Cuba.

TEXTO DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS

    Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

Libro del Apocalipsis 12, 1 

TEXTO MEDITATIVO DE SU SANTIDAD SAN JUAN PABLO II

El título de Reina no sustituye, ciertamente, el de Madre: su realeza es un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión. Citando la bula Ineffabilis Deus, de Pío IX, el Sumo Pontífice Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: «Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación, ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternas; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar» (AAS 46 [1954] 636-637). Así pues, los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, por el contrario, exalta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia. Más aún, la solicitud de María Reina por los hombres puede ser plenamente eficaz precisamente en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción. Esto lo destaca muy bien san Germán de Constantinopla, que piensa que ese estado asegura la íntima relación de María con su Hijo, y hace posible su intercesión en nuestro favor. Dirigiéndose a María, añade: Cristo quiso «tener, por decirlo así, la cercanía de tus labios y de tu corazón; de este modo, cumple todos los deseos que le expresas, cuando sufres por tus hijos, y él hace, con su poder divino, todo lo que le pides» (Hom 1: PG 98, 348).

SAN JUAN PABLO II. Audiencia General del Miércoles 23 de julio de 1997

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Dios todopoderoso,
que nos has dado como Madre y como Reina
a la Madre de tu Unigénito,
concédenos que, protegidos por su intercesión,
alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

sábado, 8 de noviembre de 2025

CUARTO MISTERIO GLORIOSO. LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN CUERPO Y ALMA A LOS CIELOS.


LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Juan Martín Cabezalero.
Fecha de ejecución.- Martín Cabazalero realiza esta obra en el año 1665
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 237 x 169 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DE LA BULA PONTIFICIA PROCLAMANDO EL DOGMA DE LA ASUCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

    De tal modo, la Augusta Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad con un mismo decreto, de predestinación, inmaculada en su Concepción, Virgen sin mancha en su divina maternidad, generosa socia del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sobre sus consecuencias, al fin como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupción del sepulcro, y vencida la muerte, como antes su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del Cielo, donde resplandece como Reina a la diestra de su Hijo, Rey inmortal de los siglos

Bula munificentissimus deus del santo Padre Pio XII. 

TEXTO MEDITATIVO DE SU SANTIDAD SAN JUAN PABLO II

La Iglesia peregrina en la historia se une hoy al cántico de exultación de la bienaventurada Virgen María; expresa su alegría y alaba a Dios porque la Madre del Señor entra triunfante en la gloria del cielo. En el misterio de su Asunción, aparece el significado pleno y definitivo de las palabras que ella misma pronunció en Ain Karim, respondiendo al saludo de Isabel: «Ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso» (Lc 1, 49). Gracias a la victoria pascual de Cristo sobre la muerte, la Virgen de Nazaret, unida profundamente al misterio del Hijo de Dios, compartió de modo singular sus efectos salvíficos. Correspondió plenamente con su «sí» a la voluntad divina, participó íntimamente en la misión de Cristo y fue la primera en entrar después de él en la gloria, en cuerpo y alma, en la integridad de su ser humano. El «sí» de María es alegría para cuantos estaban en las tinieblas y en la sombra de la muerte. En efecto, a través de ella vino al mundo el Señor de la vida. Los creyentes exultan y la veneran como Madre de los hijos redimidos por Cristo. Hoy, en particular, la contemplan como «signo de consuelo y de esperanza» (cf. Prefacio) para cada uno de los hombres y para todos los pueblos en camino hacia la patria eterna. Amadísimos hermanos y hermanas, dirijamos nuestra mirada a la Virgen, a quien la liturgia nos hace invocar como aquella que rompe las cadenas de los oprimidos, da la vista a los ciegos, arroja de nosotros todo mal e impetra para nosotros todo bien (cf. II Vísperas, Himno). La gloria de la Madre es motivo de alegría inmensa para todos sus hijos, una alegría que conoce las amplias resonancias del sentimiento, típicas de la piedad popular, aunque no se reduzca a ellas. Es, por decirlo así, una alegría teologal, fundada firmemente en el misterio pascual. En este sentido, la Virgen es «causa nostrae laetitiae», causa de nuestra alegría. María, elevada al cielo, indica el camino hacia Dios, el camino del cielo, el camino de la vida. Lo muestra a sus hijos bautizados en Cristo y a todos los hombres de buena voluntad. Lo abre, sobre todo, a los humildes y a los pobres, predilectos de la misericordia divina. A las personas y a las naciones, la Reina del mundo les revela la fuerza del amor de Dios, cuyos designios dispersan a los de los soberbios, derriban a los potentados y exaltan a los humildes, colman de bienes a los hambrientos y despiden a los ricos sin nada (cf. Lc 1, 51-53).

San Juan Pablo II. Homilía Santa Misa en Castel Gandolfo 15 de agosto de 1999

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Dios todopoderoso y eterno, 
que has elevado en cuerpo y alma 
a los cielos a la inmaculada Virgen María, 
Madre de tu Hijo, 
concédenos que, tendiendo siempre 
hacia los bienes celestiales, 
merezcamos participar con ella de la gloria del cielo. 
Por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, 
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, 
y es Dios, por los siglos de los siglos. 

viernes, 24 de octubre de 2025

TERCER MISTERIO GLORIOSO. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE EL COLEGIO APÓSTOLICO, REUNIDO JUNTO A MARÍA EN PENTECOSTÉS


LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

Autor. Esta obra salió de los pinceles de Juan de Flandes.
Fecha de ejecución.- Juan de Flandes realiza esta obra entre el año 1496 y el año 1504
Técnica.- Óleo sobre tabla.
Medida.- 27 x 21 cm.
Lugar donde se encuentra.- Colecciones Reales.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOSAPÓSTOLES

    Entonces se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron a la sala superior, donde se alojaban: Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12 - 14. 2, 1 - 4

TEXTO MEDITATIVO DE SU SANTIDAD SAN JUAN PABLO II

    En los Hechos de los Apóstoles, san Lucas nos los presenta reunidos en el cenáculo, en oración, con la Madre de Jesús (cf. Hch 1, 14). El corazón de María y de los Apóstoles espera su venida en esos momentos, mientras se alternan la fe ardiente y el reconocimiento de la insuficiencia humana. La piedad de la Iglesia ha interpretado y trasmitido este sentimiento en el canto del «Veni, Sancte Spiritus». Los Apóstoles saben que la obra que les confía Cristo es ardua, pero decisiva para la historia de la salvación de la humanidad. ¿Serán capaces de realizarla? El Señor tranquiliza su corazón. En cada paso de la misión que los llevará a anunciar y testimoniar el Evangelio hasta los lugares más alejados de la tierra, podrán contar con el Espíritu prometido por Cristo. Los Apóstoles, recordando la promesa de Cristo, durante los días que van de la Ascensión a Pentecostés concentrarán todos sus pensamientos y sentimientos en ese veni, ¡ven!El pasaje de los Hechos de los Apóstoles recuerda efectivamente las maravillas realizadas el día de Pentecostés, cuando los Apóstoles constataron con gran asombro el cumplimiento de las palabras de Jesús. Él había asegurado en la víspera de su pasión: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Consolador, que esté siempre con vosotros» (Jn 14, 16). Este «Consolador, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14, 26). Y el Espíritu Santo, descendiendo sobre ellos con fuerza extraordinaria, los hizo capaces de anunciar a todo el mundo la enseñanza de Cristo Jesús. Era tan grande su valentía, tan segura su decisión, que estaban dispuestos a todo, incluso a dar su vida. El don del Espíritu había puesto en movimiento sus energías más profundas, dirigiéndolas al servicio de la misión que les había confiado el Redentor. Y será el Consolador, el Parákletos, quien los guiará en el anuncio del Evangelio a todos los hombres. El Espíritu les enseñará toda la verdad, tomándola de la riqueza de la palabra de Cristo, para que ellos, a su vez, la comuniquen a los hombres en Jerusalén y en el resto del mundo.

SAN JUAN PABLO II. Homilía, domingo de Pentecostés 31 de mayo de 1998

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Señor, Dios nuestro,  
que colmaste de los dones del Espíritu Santo  
a la Virgen María en oración con los apóstoles,  
concédenos, por su intercesión  
perseverar en la oración en común,  
llenos del mismo Espíritu,  
y llevar a nuestros hermanos  
el Evangelio de la salvación.  
Por Jesucristo nuestro Señor.

jueves, 16 de octubre de 2025

SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO. LA ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A LOS CIELOS


LA ASCENSIÓN

Autor.- En la actualidad se desconoce el autor de esta obra.
Fecha de ejecución.- Como ocurre con el autor, en la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que fue realizada esta obra, pudiéndose datar como una obra del siglo XVII.
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 175 x 122 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo de Ciudad Real
Localidad.- Ciudad Real.
País.- España.

TEXTO DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LSO APÓSTOLES

    Una vez que comían juntos, les ordenó que no se alejaran de Jerusalén, sino 

    «aguardad que se cumpla la promesa del Padre, de la que me habéis oído hablar, porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo dentro de no muchos días». 

    Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: 

    «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?». 

    Les dijo: 

    «No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; 8en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra». 

    Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: 

    «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».

Hechos 1, 4 - 11 

TEXTO MEDITATIVO DE SU SANTIDAD SAN JUAN PABLO II

En la providencia de Dios —en el eterno designio del Padre— había llegado para Cristo la hora de partir. Iba a dejar a sus Apóstoles con su Madre, María, pero sólo después de haberles dado instrucciones. Ahora los Apóstoles tienen una misión que cumplir siguiendo las instrucciones que les dejó Jesús, instrucciones que eran a su vez expresión de la voluntad del Padre. Las instrucciones indicaban ante todo que los Apóstoles debían esperar al Espíritu Santo, que era don del Padre. Desde el principio estaba claro como el cristal que la fuente de la fuerza de los Apóstoles. es el Espíritu Santo. Es el Espíritu Santo quien guía a la Iglesia por el camino de la verdad; se ha de extender el Evangelio por el poder de Dios; y no por medio de la sabiduría y fuerza humanas. Además, a los Apóstoles se les instruyó para enseñar y proclamar la Buena Nueva en el mundo entero. Y tenían que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Al igual que Jesús, debían hablar explícitamente del Reino de Dios y de la salvación. Los Apóstoles tenían que dar testimonio de Cristo "hasta los confines de la tierra". La. Iglesia naciente entendió claramente estas instrucciones y comenzó la era misionera. Y todos supieron que la era misionera no terminaría antes de que volviera de nuevo el mismo Jesús que había ascendido al cielo. Después de haber pasado por la humillación de su pasión y muerte, Jesús ocupa su puesto a la diestra de Dios, ocupa su puesto junto a su eterno Padre. Pero también entró en el cielo como Cabeza nuestra. Según las palabras de San León Magno, "la gloria de la Cabeza" se convirtió en "la esperanza del cuerpo" (cf. Sermón sobre la Ascensión del Señor). Para toda la eternidad Jesús ocupa su puesto de "primogénito entre muchos hermanos" (Rom 8, 29): nuestra naturaleza está con Dios en Cristo. Y en cuanto hombre el Señor Jesús vive para siempre intercediendo por nosotros ente su Padre (cf. Heb 7, 25). Al mismo tiempo, desde su trono de gloria Jesús envía a toda la Iglesia un mensaje de esperanza y una llamada a la santidad.

San Juan Pablo II. Homilía Solemnidad de la Ascensión. Gruta de Lourdes 27 de mayo de 1979

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Concédenos, Dios todopoderoso, 
exultar de gozo y darte gracias
 en esta liturgia de alabanza, 
porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, 
es ya nuestra victoria, 
y donde nos ha precedido él, 
que es nuestra cabeza, 
esperamos llegar también nosotros, 
como miembros de su cuerpo. 

viernes, 10 de octubre de 2025

PRIMER MISTERIO GLORIOSO. LA GLORIOSA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Juan Vivar.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Juan Vivar pinta esta obra, pudiéndose datar como una obra del segundo tercio del siglo XVI, siglo en el que el autor realiza su labor artística.
Técnica.- Temple sobre tabla.
Medida.- 210 x 135 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo de Santa Cruz.
Localidad.- Toledo.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:

    «Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía 7e id aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. Mirad, os lo he anunciado».

Mateo 28, 1 - 7

MEDITACIÓN DE SU SANTIDAD EL PAPA SAN JUAN PABLO II

    La Iglesia se detiene, atónita una vez más, junto al sepulcro vacío. Igual que María Magdalena y las otra mujeres, que llegaron para ungir con aromas el cuerpo del Crucificado, igual que los apóstoles Pedro y Juan, que acudieron por las palabras de las mujeres, la Iglesia se inclina sobre la tumba en la que fue depositado el Señor después de la crucifixión. Hago mío el anuncio del mensajero celestial: "Ha resucitado, no está aquí" (Mc 16,6). Sí, la vida y la muerte lucharon y la Vida triunfó para siempre. Todo está orientado nuevamente a la vida, ¡a la Vida eterna! Con las armas del amor, Dios ha vencido el pecado y la muerte. El Hijo eterno, que se despojó de sí mismo para hacerse siervo obediente hasta la muerte en cruz (cf. Flp 2,7-8), venció el mal en su raíz, abriendo a los corazones arrepentidos la senda del retorno al Padre. Cristo es la Puerta de la Vida, que en Pascua triunfa sobre las puertas del infierno. Es la Puerta de la salvación abierta para todos, la Puerta de la divina misericordia, que proyecta nueva luz sobre la existencia humana.

San Juan Pablo II. Mensaje Urbi et Orbe 23 de abril de 2000

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

 Oh, Dios, que en este día, vencida la muerte, 
nos has abierto las puertas de la eternidad
 por medio de tu Unigénito, 
concede, a quienes celebramos la resurrección del Señor, 
que, renovados por tu Espíritu, 
resucitemos la luz de la vida. 

lunes, 29 de septiembre de 2025

QUINTO MISTERIO LUMINOSO. LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA DURANTE LA ÚLTIMA CENA, COMO MEMORIAL DE LA PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


LA ÚLTIMA CENA

Autor.- Esta obra fue realizada por el pintor Luis Tristán.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Luis Tristán realiza esta obra, pudiéndose datar como una obra realizada hacía el año 1620
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 107 x 164 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo del Greco.
Localidad.- Toledo.
País.- España.

TEXTO DE LA PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS

    Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: 

    «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». 

    Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: 

    «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».
 
    Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. 

Primera Carta a los Corintios 11, 23 - 26

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    Jesús toma pan, lo bendice y lo parte, y luego lo da a sus discípulos, diciendo:  "Esto es mi Cuerpo". La alianza de Dios con su pueblo está a punto de culminar en el sacrificio de su Hijo, el Verbo eterno hecho carne. Las antiguas profecías están a punto de cumplirse:  "Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. (...) ¡He aquí que vengo (...) a hacer, oh Dios, tu voluntad!" (Hb 10, 5-7). En la Encarnación, el Hijo de Dios, que es uno con el Padre, se hizo hombre y recibió un cuerpo de la Virgen María. Y ahora, la víspera de su muerte, dice a sus discípulos:  "Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Obedeciendo al mandamiento de Cristo, la Iglesia repite estas palabras todos los días en la celebración de la Eucaristía. Estas palabras brotan de lo más profundo del misterio de la Redención. Durante la celebración de la cena pascual en el Cenáculo, Jesús tomó el cáliz lleno de vino, lo bendijo y lo dio a sus discípulos. Esto formaba parte del rito pascual en el Antiguo Testamento. Pero Cristo, el Sacerdote de la alianza nueva y eterna, usó  esas  palabras  para  proclamar el misterio salvífico de su pasión y muerte. Bajo las especies del pan y del vino instituyó los signos sacramentales del sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre

San Juan Pablo II. Homilía. Santa Misa en el Cenáculo. 23 de marzo de 2000

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Oh Dios, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas.

FIN DE UNA ETAPA

    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...