LA ÚLTIMA CENA
Autor.- Esta obra fue realizada por el pintor Luis Tristán.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Luis Tristán realiza esta obra, pudiéndose datar como una obra realizada hacía el año 1620
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 107 x 164 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo del Greco.
Localidad.- Toledo.
País.- España.
TEXTO DE LA PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
Primera Carta a los Corintios 11, 23 - 26
MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II
Jesús toma pan, lo bendice y lo parte, y luego lo da a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo". La alianza de Dios con su pueblo está a punto de culminar en el sacrificio de su Hijo, el Verbo eterno hecho carne. Las antiguas profecías están a punto de cumplirse: "Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo. (...) ¡He aquí que vengo (...) a hacer, oh Dios, tu voluntad!" (Hb 10, 5-7). En la Encarnación, el Hijo de Dios, que es uno con el Padre, se hizo hombre y recibió un cuerpo de la Virgen María. Y ahora, la víspera de su muerte, dice a sus discípulos: "Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Obedeciendo al mandamiento de Cristo, la Iglesia repite estas palabras todos los días en la celebración de la Eucaristía. Estas palabras brotan de lo más profundo del misterio de la Redención. Durante la celebración de la cena pascual en el Cenáculo, Jesús tomó el cáliz lleno de vino, lo bendijo y lo dio a sus discípulos. Esto formaba parte del rito pascual en el Antiguo Testamento. Pero Cristo, el Sacerdote de la alianza nueva y eterna, usó esas palabras para proclamar el misterio salvífico de su pasión y muerte. Bajo las especies del pan y del vino instituyó los signos sacramentales del sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre
San Juan Pablo II. Homilía. Santa Misa en el Cenáculo. 23 de marzo de 2000
ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO
Oh Dios, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu pasión,
te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas.