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viernes, 24 de octubre de 2025

TERCER MISTERIO GLORIOSO. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE EL COLEGIO APÓSTOLICO, REUNIDO JUNTO A MARÍA EN PENTECOSTÉS


LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

Autor. Esta obra salió de los pinceles de Juan de Flandes.
Fecha de ejecución.- Juan de Flandes realiza esta obra entre el año 1496 y el año 1504
Técnica.- Óleo sobre tabla.
Medida.- 27 x 21 cm.
Lugar donde se encuentra.- Colecciones Reales.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOSAPÓSTOLES

    Entonces se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Cuando llegaron, subieron a la sala superior, donde se alojaban: Pedro y Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos. Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse. 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 1, 12 - 14. 2, 1 - 4

TEXTO MEDITATIVO DE SU SANTIDAD SAN JUAN PABLO II

    En los Hechos de los Apóstoles, san Lucas nos los presenta reunidos en el cenáculo, en oración, con la Madre de Jesús (cf. Hch 1, 14). El corazón de María y de los Apóstoles espera su venida en esos momentos, mientras se alternan la fe ardiente y el reconocimiento de la insuficiencia humana. La piedad de la Iglesia ha interpretado y trasmitido este sentimiento en el canto del «Veni, Sancte Spiritus». Los Apóstoles saben que la obra que les confía Cristo es ardua, pero decisiva para la historia de la salvación de la humanidad. ¿Serán capaces de realizarla? El Señor tranquiliza su corazón. En cada paso de la misión que los llevará a anunciar y testimoniar el Evangelio hasta los lugares más alejados de la tierra, podrán contar con el Espíritu prometido por Cristo. Los Apóstoles, recordando la promesa de Cristo, durante los días que van de la Ascensión a Pentecostés concentrarán todos sus pensamientos y sentimientos en ese veni, ¡ven!El pasaje de los Hechos de los Apóstoles recuerda efectivamente las maravillas realizadas el día de Pentecostés, cuando los Apóstoles constataron con gran asombro el cumplimiento de las palabras de Jesús. Él había asegurado en la víspera de su pasión: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Consolador, que esté siempre con vosotros» (Jn 14, 16). Este «Consolador, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14, 26). Y el Espíritu Santo, descendiendo sobre ellos con fuerza extraordinaria, los hizo capaces de anunciar a todo el mundo la enseñanza de Cristo Jesús. Era tan grande su valentía, tan segura su decisión, que estaban dispuestos a todo, incluso a dar su vida. El don del Espíritu había puesto en movimiento sus energías más profundas, dirigiéndolas al servicio de la misión que les había confiado el Redentor. Y será el Consolador, el Parákletos, quien los guiará en el anuncio del Evangelio a todos los hombres. El Espíritu les enseñará toda la verdad, tomándola de la riqueza de la palabra de Cristo, para que ellos, a su vez, la comuniquen a los hombres en Jerusalén y en el resto del mundo.

SAN JUAN PABLO II. Homilía, domingo de Pentecostés 31 de mayo de 1998

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Señor, Dios nuestro,  
que colmaste de los dones del Espíritu Santo  
a la Virgen María en oración con los apóstoles,  
concédenos, por su intercesión  
perseverar en la oración en común,  
llenos del mismo Espíritu,  
y llevar a nuestros hermanos  
el Evangelio de la salvación.  
Por Jesucristo nuestro Señor.

lunes, 4 de noviembre de 2024

PRIMER MISTERIO DOLOROSO. LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ


LA ORACIÓN EN EL HUERTO

Autor.- Antonio Raphael Mengs.
Fecha de ejecución.- Mengs realiza esta obra entre 1768 y el año 1769
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 185 x 182 cm.
Lugar donde se encuentra.- Colecciones Reales.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: 

    «Orad, para no caer en tentación». 

    Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba  diciendo: 

    «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». 

    Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:

     «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación». 

Lucas 22, 39- 47

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

    La mente conmovida llega a contemplar la imagen del Salvador en la hora del supremo abandono: «...y tuvo un sudor, como de gotas de sangre que caía a tierra» (Lucas 22, 44) Esto expresa la íntima pena del alma, la amargura extrema de la soledad, el quebrantamiento del cuerpo decaído. La agonía viene provocada por la inminencia de aquello que Jesús ve bien claro: la pasión que le espera.

    La escena de Getsemaní sirve de estímulo al esfuerzo de la voluntad para aceptar el sufrimiento, aceptación plena del sufrimiento, cuando es Dios quien quiere o permite nuestro sufrimiento: Nom mea voluntas, sed tua fiat (Lucas 22, 42). Palabras que desgarran y curan porque enseñan hasta que grado puede y debe llegar el cristiano que sufre con Jesús que sufre, y nos dan la certeza para nosotros de los méritos más inenarrables, los méritos de la vida divina en nosotros, viva vivas en nosotros hoy en al gracia, mañana en la gloria.

    Un intención hay que tener presente aquí, en este misterio: la sollicitudo omnium ecclesiarum (2Cor 11, 28), el ansia que agita como el viento que agitaba el lago de Genezaret: «pues el viento era contrario» (Mateo 14, 24) la plegaria oración diaria del Papa, el ansia de las horas más agitadas del altísimo ministerio pastoral; el ansia de la Iglesia que diseminada por toda la tierra sufre con él, y, al mismo tiempo, él sufre con la Iglesia, presente en él y que sufre en él; el ansia de miles de almas, partes enteras de la grey de Jesús, sometidas alas persecuciones contra la libertad de creer, de pensar, de vivir. «¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? (2Cor 11, 29).

    Participar en los dolores de los hermanos, padecer con quien padece, flere cum flentibus (Romanos 12, 15), es un beneficio, un mérito para toda la Iglesia. ¿Es la «comunión de los santos» tener todos y cada uno en común la Sangre de Jesús, el amor de los Santos y de los buenos, y, también, por desgracia, nuestro pecado, nuestras debilidades? ¿Se piensa acaso en esta «comunión», que es unión y casi, como decía Jesús, unidad: «para que sean uno» (Juan 17, 22). La cruz del Señor no solo nos levanta sino que atrae a las almas, siempre «cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Juan 12, 32). Todo, a todos.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Jesús, hermano nuestro,
que para abrir a todos los hombres el camino de la Pascua
has querido experimentar la tentación y el miedo,
enséñanos a refugianos en ti,
y a repetir tus palabras de abandono y entrega a la voluntad del Padre,
que en Getsemaní han alcanzado la salvación del universo.
Haz que el mundo conozca
a través de tus discípulos el poder de tu amor sin límites (cf. Jn 13,1),
del amor que consiste en dar la vida por los amigos (cf. Jn 15,13).

FIN DE UNA ETAPA

    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...