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sábado, 27 de septiembre de 2025

CUARTO MISTERIO LUMINOSO. LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR


LA TRANSFIGURACIÓN

Autor.- Esta obra salió de los pinceles de Rafael Sanzio, quien pasará a la historia del Arte, con el nombre de Rafael.
Fecha de ejecución.- Rafael realiza esta obra en el año 1520
Técnica.- Óleo y Temple.
Medida.- 405 x 278 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo Vaticanos.
Localidad.- El Vaticano - Roma.
País.- Ciudad del Vaticano - Italia.

TEXTO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

    Seis días más tarde, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: 

    «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

    Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: 

    «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». 

    Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: 

    «Levantaos, no temáis». 

    Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: 

    «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

Mateo 17, 1 - 9

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

Cristo es el centro de la Transfiguración. Hacia él convergen dos testigos de la primera Alianza:  Moisés, mediador de la Ley, y Elías, profeta del Dios vivo. La divinidad de Cristo, proclamada por la voz del Padre, también se manifiesta mediante los símbolos que san Marcos traza con sus rasgos pintorescos. La luz y la blancura son símbolos que representan la eternidad y la trascendencia:  "Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como no los puede blanquear lavandera sobre la tierra" (Mc 9, 3). Asimismo, la nube es signo de la presencia de Dios en el camino del Éxodo de Israel y en la tienda de la Alianza (cf. Ex 13, 21-22; 14, 19. 24; 40, 34. 38). Canta también la liturgia oriental, en el Matutino de la Transfiguración:  "Luz inmutable de la luz del Padre, oh Verbo, con tu brillante luz hoy hemos visto en el Tabor la luz que es el Padre y la luz que es el Espíritu, luz que ilumina a toda criatura". s explícita la presencia del Padre con su voz reveladora. La tradición cristiana vislumbra implícitamente también la presencia del Espíritu Santo, teniendo en cuenta el evento paralelo del bautismo en el Jordán, donde el Espíritu descendió sobre Cristo en forma de paloma (cf. Mc 1, 10). De hecho, el mandato del Padre:  "Escuchadlo" (Mc 9, 7) presupone que Jesús está lleno de Espíritu Santo, de forma que sus palabras son "espíritu y vida" (Jn 6, 63; cf. 3, 34-35). Por consiguiente, podemos subir al monte para detenernos a contemplar y sumergirnos en el misterio de luz de Dios. El Tabor representa a todos los montes que nos llevan a Dios, según una imagen muy frecuente en los místicos. Otro texto de la Iglesia de Oriente nos invita a esta ascensión hacia las alturas y hacia la luz:  "Venid, pueblos, seguidme. Subamos a la montaña santa y celestial; detengámonos espiritualmente en la ciudad del Dios vivo y contemplemos en espíritu la divinidad del Padre y del Espíritu que resplandece en el Hijo unigénito" (tropario, conclusión del Canon de san Juan Damasceno). En la Transfiguración no sólo contemplamos el misterio de Dios, pasando de luz a luz (cf. Sal 36, 10), sino que también se nos invita a escuchar la palabra divina que se nos dirige. Por encima de la palabra de la Ley en Moisés y de la profecía en Elías, resuena la palabra del Padre que remite a la del Hijo, como acabo de recordar. Al presentar al "Hijo predilecto", el Padre añade la invitación a escucharlo (cf. Mc 9, 7).

San Juan Pablo II. Homilía 26 de abril de 2000

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

OH, Dios,
que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito
confirmaste los misterios de la fe
con el testimonio de los que lo precedieron
y prefiguraste maravillosamente
la perfecta adopción de los hijos,
concede a tus siervos que,
escuchando la voz de tu Hijo amado,
merezcamos ser sus coherederos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

    miércoles, 17 de septiembre de 2025

    TERCER MISTERIO LUMINOSO. EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS, INVITANDO A LA CONVERSIÓN


    EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

    Autor.- Cosimo Resselli y Piero di Cosimo.
    Fecha de ejecución.- Esta obra fue realizada en el año 1481
    Técnica.- Fresco.
    Medida.- 349 x 570 cm.
    Lugar donde se encuentra.- Capilla Sixtina.
    Localidad.- Ciudad del Vaticano - Roma.
    País.- El Vaticano - Italia.

    TEXTO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

        Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: 

        «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». 

    Marcos 1. 14 - 15

    MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

        Dios busca con particular insistencia y amor al hijo rebelde que huye lejos de su mirada. Dios se ha puesto en camino por las sendas tortuosas de los pecadores a través de su Hijo, Jesucristo, que precisamente al irrumpir en el escenario de la historia se presentó como «el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo» (Juan 1, 29). Las primeras palabras que pronuncia en público son éstas: «Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca» (Mateo 4, 17). Aparece así un término importante que Jesús ilustrará repetidamente tanto con sus palabras como con sus actos: «Convertíos», en griego «metanoéite», es decir, emprended una «metánoia», un cambio radical de la mente y del corazón. Es necesario dejar a las espaldas el mal y entrar en el reino de justicia, de amor y de verdad, que está comenzando. El encuentro con Cristo cambia la existencia de una persona, como enseña el caso de Zaqueo, que hemos escuchado al comenzar. Así sucedió también a los pecadores y pecadoras que cruzaron sus caminos con Jesús. En la cruz, tiene lugar un extremo acto de perdón y de esperanza, ofrecido al malhechor, que cumple con su propia «metánoia» cuando llega a la frontera última entre la vida y la muerte y dice a su compañero: «A nosotros se nos hace justicia por lo que hemos hecho» (Lucas 23, 41). Y cuando implora: «Acuérdate de mi cuando estés en tu reino», Jesús responde: «En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso» (cf. Lucas 23, 42-43). De este modo, la misión terrena de Cristo, comenzada con la invitación a convertirse para entrar en el reino de Dios, se concluye con una conversión y la entrada de una persona en su reino.

    San Juan Pablo II. Catequesis. Audiencia pública del miércoles 30 de agosto de 2000

    ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

    Señor, fortalécenos con tu auxilio 
    para que nos mantengamos en espíritu de conversión; 
    que la austeridad penitencial nos ayude 
    en el combate cristiano contra las fuerzas del mal. 

    martes, 1 de julio de 2025

    CUARTO MISTERIO GLORIOSO. LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN CUERPO Y ALMA A LOS CIELOS.


    LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

    Autor.- Tiziano Vecellio di Gregorio, quien será conocido en el mundo del Arte y en su historia como Tiziano.
    Fecha de ejecución.- Tiziano realiza esta obra entre el año 1516 y el año 1518
    Técnica.- Óleo sobre tabla.
    Medida.- 690 x 360 cm.
    Lugar donde se encuentra.- Basílica de Santa María del Frari.
    Localidad.- Venecia.
    País.- Italia.

    TEXTO DE LA BULA PONTIFICIA PROCLAMANDO EL DOGMA DE LA ASUCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS

        De tal modo, la Augusta Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad con un mismo decreto, de predestinación, inmaculada en su Concepción, Virgen sin mancha en su divina maternidad, generosa socia del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sobre sus consecuencias, al fin como supremo coronamiento de sus privilegios, fue preservada de la corrupción del sepulcro, y vencida la muerte, como antes su Hijo, fue elevada en alma y cuerpo a la gloria del Cielo, donde resplandece como Reina a la diestra de su Hijo, Rey inmortal de los siglos

    Bula munificentissimus deus del santo Padre Pio XII. 

    MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

        La imagen soberana de María se ilumina e irradia en la suprema exaltación que puede alcanzar una criatura. ¡Qué bella escena de gracia, dulzura, solemnidad, la dormición de María, tal como los cristianos de Oriente la contemplan! Recostada en el plácido sueño de la muerte, Jesús está junto a ella, y la retiene en su corazón, como si el alma de María fuese un niño, para indicar el prodigio de la inmediata resurrección y glorificación.

        Los cristianos de Occidente prefieren seguir, levantando los ojos y el corazón, la asunción de María en cuerpo y alma hacia los reinos eternos. Así la han visto y representado los artistas más insignes, belleza divina incomparable. Sigámosla así, dejándonos llevar entre la angélica procesión.

        Motivo de consuelo y de confianza de los días de dolor para aquellas almas privilegiadas -y todos los podemos ser- que Dios prepara en silencio para el triunfo más bello, el triunfo del altar.

        El misterio de la Asunción nos familiariza con el pensamiento de la muerte, de nuestra muerte, en una luz de plácido abandono en el Señor; nos familiariza y reconcilia con la idea de que el Señor estará, como queremos que esté, cerca en nuestra agonía para recoger entre sus manos nuestra alma inmortal.

        Gratia tua nobis tecum, Virgo Immaculata.

    ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

    Dios todopoderoso y eterno, 
    que has elevado en cuerpo y alma 
    a los cielos a la inmaculada Virgen María, 
    Madre de tu Hijo, 
    concédenos que, tendiendo siempre 
    hacia los bienes celestiales, 
    merezcamos participar con ella de la gloria del cielo. 
    Por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, 
    que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, 
    y es Dios, por los siglos de los siglos. 

    sábado, 15 de marzo de 2025

    TERCER MISTERIO DOLOROSO. LA CORONACIÓN DE ESPINAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


    LA CORONACIÓN DE ESPINAS

    Autor.- Michelangelo Merisi da Caravaggio, quien pasará a la historia del Arte, como Caravaggio.
    Fecha de ejecución.- Caravaggio realiza esta obra en el año 1604
    Técnica.- Óleo sobre lienzo.
    Medida.- 178 x 125 cm.
    Lugar donde se encuentra.- Palacio degli Alberti.
    Localidad.- Prato.
    País.- Italia.

    TEXTO DEL EVANGELIO

        Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: 

        «¡Salve, rey de los judíos!». 

        Y le daban bofetadas.

    Juan 19, 2 - 3

    MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN PABLO II

        Estamos ante una imagen de dolor, que evoca todas las locuras homicidas, todos los sadismos de la historia. También Jesús ha querido estar en manos de la maldad, a menudo dramáticamente cruel, de los hombres. Juan nos lleva a transformar nuestra contemplación en oración, adoradora y trepidante, ante el sufrimiento de Jesús, coronado de espinas: "Volvió ―escribe― a salir Pilato y les dijo: 'Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en Él'. Salió entonces Jesús fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Díceles Pilato: 'Aquí tenéis al hombre' " (Jn 19, 4-5). En realidad aquel Hombre es el Hijo de Dios que, mediante un sufrimiento inefable, lleva a cumplimiento el plan salvífico del Padre. Él se ha tomado tan en serio nuestros dramas que ha participado de ellos, los ha asumido, ha enriquecido su sentido, los ha transformado en una inesperada posibilidad de vida, de gracia, de comunión con Dios y, por tanto, de gloria. Desde ese día, toda generación humana está llamada a pronunciarse ante aquel "Hombre" coronado de espinas. Nadie puede permanecer neutral. Es necesario pronunciarse. Y no sólo con las palabras, sino con la vida. El cristiano acepta en su cabeza la corona de espinas cuando sabe mortificar sus arrogancias, su orgullo, las distintas formas de utilitarismo y hedonismo, que acaban destruyéndolo como persona y, a menudo, lo inducen a ser cruel con los demás.

    ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

    Concédenos Señor, que por los méritos 
    de la Pasión de Cristo 
    y de los dolores de la Virgen María
    el Espíritu Santo, presente con plenitud en la Iglesia,
    inunde con su amor
    al mundo entero.

    jueves, 14 de noviembre de 2024

    SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO. LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


    LA FLAGELACIÓN DE CRISTO

    Autor.- Piero della Francesca.
    Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que fue realizada esta obra por Piero della Francesca, datándose como una obra posterior al año 1444
    Técnica.- Oleo y templo sobre tabla.
    Medida.- 59 x 82 cm.
    Lugar donde se encuentra.- Palacio Ducal de Urbino.
    Localidad.- Urbino.
    País.- Italia.

    TEXTO DEL EVANGELIO

        Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar.

    Juan 19,1

    MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

        Este misterio ofrece el recuerdo del despiadado suplicio de los latigazos sobre los miembros inmaculados e inocentes de Jesús.

        El compuesto humano está hecho de alma y cuerpo. El cuerpo sufre las tentaciones más humillantes y la voluntad débil puede dejarse arrastrar. Así, pues, hay en este misterio una invitación a la penitencia saludable que debe envolver y proteger la verdadera salud del hombre, en su totalidad, como ser corporal y espiritual.

        De ello deriva una gran enseñanza para todos. Nosotros no estamos llamados al martirio cruento, sino a le disciplina constante, cotidiana de las pasiones. Por este camino, verdadero «camino de la cruz», camino cotidiano, inevitable, indispensable, que a veces por sus exigencias puede convertirse en heroico, llegamos paso a paso a asemejarnos cada vez más perfectamente con Jesucristo, a la participación de sus méritos, a la ablución en su Sangre inmaculada de toda culpa en nosotros y en todos. No se llega mediante fáciles exaltaciones, fanatismos quizá inocentes, pero nunca inocuos.

        La Madre Dolorosa le vio así flagelado: ¡imaginamos con cuánta aflicción! Cuántas madres quisieran gozar de ver el perfeccionamiento moral de sus hijos a través de la disciplina de la educación, de la instrucción, de una vida sana; sin embargo, tienen a veces que llorar viendo insatisfechas tantas esperanzas, tantas fatigas.

        La intención de las avemarías del misterio será, pues, invocar del Señor el don de la pureza de costumbres en las familias y en la sociedad, especialmente en las almas jóvenes, más expuestas a las seducciones de los sentidos; y pedir a la vez el don de la robustez de carácter, de la fidelidad a los propósitos hechos y a las enseñanzas recibidas.

    ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

    Jesús; eres tú quien sigues reuniendo
     y santificando todos los sufrimientos: 
    los de los enfermos, los de quienes mueren 
    llenos de penalidades, l
    os de todos los discriminados; 
    pero los sufrimientos que destacan
     por encima de todos son los que se sufren por tu nombre.
    Por los sufrimientos de los mártires, 
    bendice a tu Iglesia; que su sangre sea semilla de nuevos cristianos.
     Creemos firmemente que sus sufrimientos, 
    aunque en un principio puedan parecer una derrota completa, 
    traerán la verdadera victoria a tu Iglesia. 
    Señor, otorga la perseverancia a nuestros hermanos perseguidos.

    FIN DE UNA ETAPA

        Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...