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jueves, 6 de marzo de 2025

SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO. LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


CRISTO ATADO A LA COLUMNA

Autor.- Esta obra fue realizada por Cornelis Schut.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Cornelis Schut realiza esta obra, pudiéndose datar como una obra realizada hacía el año 1665.
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 41,5 x 27,20 cm
Lugar donde se encuentra.- Museo Provincial de Lugo.
Localidad.- Lugo.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: 

    «¡Salve, rey de los judíos!». 

    Y le daban bofetadas.

Juan 19, 2 - 3 

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN PABLO II

    La flagellatio romana, que realizaban algunos soldados provistos del flagellum o del flagrum ―tiras de cuero que llevaban al extremo unos nudos o cuerpos contundentes―, era el suplicio reservado a los esclavos y a los condenados a muerte. Sus efectos eran terribles: con frecuencia el que la sufría quedaba exánime bajo los golpes. Jesús no quiso ahorrarse ni siquiera este atroz sufrimiento: lo afrontó por nosotros. Al meditar este segundo misterio doloroso del rosario, nos sentimos invitados a hacernos discípulos de Jesús sufriente. Él rezó por nosotros incluso con su propio cuerpo, sometiéndolo a sufrimientos indecibles, adhiriéndose así al designio del Padre. Hizo don de Sí mismo al Padre y a los hombres, manifestándonos a todos la insondable miseria humana y la extraordinaria posibilidad de renovación y de salvación, que en Él se nos ha dado. A ejemplo de Jesús, también nosotros hemos de rezar con nuestro cuerpo. Esas opciones nuestras que implican comportamientos comprometidos y difíciles ―como la castidad según el estado de vida, el servicio de asistencia a los hermanos, y cualquier otra actividad físicamente fatigosa―, se convierten en oración y sacrificio que ofrecer a Dios en unión redentora con los "sufrimientos de Cristo" (Col 1, 24). Acojamos, pues, la "flagelación" que nos hace experimentar cada día la sobriedad personal y el ejercicio de la caridad cristiana. Ella es fruto y don del misterio doloroso de Jesús, que nos estimula, nos compromete, nos transforma interiormente.

SAN JUAN PABLO II. Angelus 19 de febrero de 1989. Plaza de San Pedro del Vaticano. Roma.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Jesús; eres tú quien sigues reuniendo
 y santificando todos los sufrimientos: 
los de los enfermos, los de quienes mueren 
llenos de penalidades, l
os de todos los discriminados; 
pero los sufrimientos que destacan
 por encima de todos son los que se sufren por tu nombre.
Por los sufrimientos de los mártires, 
bendice a tu Iglesia; que su sangre sea semilla de nuevos cristianos.
 Creemos firmemente que sus sufrimientos, 
aunque en un principio puedan parecer una derrota completa, 
traerán la verdadera victoria a tu Iglesia. 
Señor, otorga la perseverancia a nuestros hermanos perseguidos.

jueves, 14 de noviembre de 2024

SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO. LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


LA FLAGELACIÓN DE CRISTO

Autor.- Piero della Francesca.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que fue realizada esta obra por Piero della Francesca, datándose como una obra posterior al año 1444
Técnica.- Oleo y templo sobre tabla.
Medida.- 59 x 82 cm.
Lugar donde se encuentra.- Palacio Ducal de Urbino.
Localidad.- Urbino.
País.- Italia.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar.

Juan 19,1

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

    Este misterio ofrece el recuerdo del despiadado suplicio de los latigazos sobre los miembros inmaculados e inocentes de Jesús.

    El compuesto humano está hecho de alma y cuerpo. El cuerpo sufre las tentaciones más humillantes y la voluntad débil puede dejarse arrastrar. Así, pues, hay en este misterio una invitación a la penitencia saludable que debe envolver y proteger la verdadera salud del hombre, en su totalidad, como ser corporal y espiritual.

    De ello deriva una gran enseñanza para todos. Nosotros no estamos llamados al martirio cruento, sino a le disciplina constante, cotidiana de las pasiones. Por este camino, verdadero «camino de la cruz», camino cotidiano, inevitable, indispensable, que a veces por sus exigencias puede convertirse en heroico, llegamos paso a paso a asemejarnos cada vez más perfectamente con Jesucristo, a la participación de sus méritos, a la ablución en su Sangre inmaculada de toda culpa en nosotros y en todos. No se llega mediante fáciles exaltaciones, fanatismos quizá inocentes, pero nunca inocuos.

    La Madre Dolorosa le vio así flagelado: ¡imaginamos con cuánta aflicción! Cuántas madres quisieran gozar de ver el perfeccionamiento moral de sus hijos a través de la disciplina de la educación, de la instrucción, de una vida sana; sin embargo, tienen a veces que llorar viendo insatisfechas tantas esperanzas, tantas fatigas.

    La intención de las avemarías del misterio será, pues, invocar del Señor el don de la pureza de costumbres en las familias y en la sociedad, especialmente en las almas jóvenes, más expuestas a las seducciones de los sentidos; y pedir a la vez el don de la robustez de carácter, de la fidelidad a los propósitos hechos y a las enseñanzas recibidas.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Jesús; eres tú quien sigues reuniendo
 y santificando todos los sufrimientos: 
los de los enfermos, los de quienes mueren 
llenos de penalidades, l
os de todos los discriminados; 
pero los sufrimientos que destacan
 por encima de todos son los que se sufren por tu nombre.
Por los sufrimientos de los mártires, 
bendice a tu Iglesia; que su sangre sea semilla de nuevos cristianos.
 Creemos firmemente que sus sufrimientos, 
aunque en un principio puedan parecer una derrota completa, 
traerán la verdadera victoria a tu Iglesia. 
Señor, otorga la perseverancia a nuestros hermanos perseguidos.

FIN DE UNA ETAPA

    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...