miércoles, 17 de septiembre de 2025

TERCER MISTERIO LUMINOSO. EL ANUNCIO DEL REINO DE DIOS, INVITANDO A LA CONVERSIÓN


EL SERMÓN DE LA MONTAÑA

Autor.- Cosimo Resselli y Piero di Cosimo.
Fecha de ejecución.- Esta obra fue realizada en el año 1481
Técnica.- Fresco.
Medida.- 349 x 570 cm.
Lugar donde se encuentra.- Capilla Sixtina.
Localidad.- Ciudad del Vaticano - Roma.
País.- El Vaticano - Italia.

TEXTO DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

    Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: 

    «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». 

Marcos 1. 14 - 15

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    Dios busca con particular insistencia y amor al hijo rebelde que huye lejos de su mirada. Dios se ha puesto en camino por las sendas tortuosas de los pecadores a través de su Hijo, Jesucristo, que precisamente al irrumpir en el escenario de la historia se presentó como «el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo» (Juan 1, 29). Las primeras palabras que pronuncia en público son éstas: «Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca» (Mateo 4, 17). Aparece así un término importante que Jesús ilustrará repetidamente tanto con sus palabras como con sus actos: «Convertíos», en griego «metanoéite», es decir, emprended una «metánoia», un cambio radical de la mente y del corazón. Es necesario dejar a las espaldas el mal y entrar en el reino de justicia, de amor y de verdad, que está comenzando. El encuentro con Cristo cambia la existencia de una persona, como enseña el caso de Zaqueo, que hemos escuchado al comenzar. Así sucedió también a los pecadores y pecadoras que cruzaron sus caminos con Jesús. En la cruz, tiene lugar un extremo acto de perdón y de esperanza, ofrecido al malhechor, que cumple con su propia «metánoia» cuando llega a la frontera última entre la vida y la muerte y dice a su compañero: «A nosotros se nos hace justicia por lo que hemos hecho» (Lucas 23, 41). Y cuando implora: «Acuérdate de mi cuando estés en tu reino», Jesús responde: «En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso» (cf. Lucas 23, 42-43). De este modo, la misión terrena de Cristo, comenzada con la invitación a convertirse para entrar en el reino de Dios, se concluye con una conversión y la entrada de una persona en su reino.

San Juan Pablo II. Catequesis. Audiencia pública del miércoles 30 de agosto de 2000

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Señor, fortalécenos con tu auxilio 
para que nos mantengamos en espíritu de conversión; 
que la austeridad penitencial nos ayude 
en el combate cristiano contra las fuerzas del mal. 

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