viernes, 10 de enero de 2025

TERCER MISTERIO GOZOSOS. EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS EN EL PORTAL DE BELÉN.


LA NATIVIDAD

Autor.- Esta obra fue realizada por Eugenio Cajés.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Eugenio Cajés realiza esta obra, pudiéndose datar como una obra realizada hacía el año 1610
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 70 x 80,2 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Lucas 2, 1 - 7

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    A lo largo de dos mil años, generación tras generación, los cristianos han pronunciado el nombre de Belén con profunda emoción y gozosa gratitud. Como los pastores y los Magos, hemos venido también nosotros a encontrar al Niño "envuelto en pañales y recostado en un pesebre" (Lc 2, 12). Como muchos peregrinos que han venido antes que nosotros, nos arrodillamos, llenos de asombro, en adoración ante el misterio inefable que aquí se realizó. El niño recién nacido, indefenso y totalmente dependiente de los cuidados de María y José, encomendado a su amor, es toda la riqueza del mundo. Él es nuestro todo. En este niño, el Hijo que nos ha sido dado, encontramos descanso para nuestras almas y el verdadero pan que nunca falta, el Pan eucarístico anunciado también por el nombre mismo de esta ciudad:  Beth-lehem, la casa del pan. Dios se esconde en este niño; la divinidad se oculta en el Pan de vida. Adoro te devote, latens Deitas. Quae sub his figuris vere latitas. Celebramos a un Niño recién nacido, pero abrazamos a los hombres y mujeres de todos los lugares. Hoy, desde la plaza del Pesebre, proclamamos con fuerza a todo tiempo y lugar, y a toda persona:  "¡La paz esté con vosotros! ¡No temáis!". Estas palabras resuenan en todas las páginas de la Escritura. Son palabras divinas, pronunciadas por Jesús mismo después de su resurrección de entre los muertos:  "¡No temáis!" (Mt 28, 10). Esas mismas palabras os las dirige hoy a vosotros la Iglesia. No temáis conservar vuestra presencia y vuestra herencia cristianas en el lugar mismo en donde nació el Salvador. En la cueva de Belén, como dice san Pablo en la segunda lectura que acabamos de escuchar, "se manifestó la gracia de Dios" (Tt 2, 11). En el Niño que ha nacido, el mundo ha recibido "la misericordia prometida a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por siempre" (cf. Lc 1, 54-55). Deslumbrados por el misterio del Verbo eterno que se hizo carne, abandonamos todo temor y, como los ángeles, glorificamos a Dios que da al mundo esos dones. Con el coro celestial "cantamos un cántico nuevo" (Sal 96, 1). "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres, que él ama" (Lc 2, 14). ¡Oh Niño de Belén, Hijo de María e Hijo de Dios, Señor de todos los tiempos y Príncipe de la paz, "el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13, 8):  mientras entramos en el nuevo milenio, cura nuestras heridas, afianza nuestros pasos, abre nuestro corazón y nuestra mente a "las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que nos visitará como el astro que surge de lo alto"! (Lc 1, 78). Amén.

San Juan Pablo II. Homília. Celebración Eucarística en la Plaza del Pesebre. Belén. 22 de marzo de 2000

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Dios todopoderoso,
envueltos con la nueva luz de tu Verbo hecho carne,
Te pedimos que resplandezca en nuestras obras
lo que por la fe brilla en nuestro espíritu.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

SEGUNDO MISTERIO GOZOSO. LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SU PRIMA SANTA ISABEL


LA VISITACIÓN

Autor.- Esta obra fue realizada por Juan de Segovia.
Fecha de ejecución.- Juan de Segovia trabaja en esta obra entre el año 1490 y el año 1500
Técnica.- Témpera sobre tabla.
Medida.- 97 x 54 cm,
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: 

    «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». 

    María dijo: 

    «Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humildad de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, 
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: 
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
 de generación en generación. 
Él hace proezas con su brazo: 
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos los despide vacíos. 
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia 
—como lo había prometido a nuestros padres— 
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». 

    María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa. 

Lucas 1, 39 - 56

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    Poco después de la narración de la anunciación, el evangelista Lucas nos guía tras los pasos de la Virgen de Nazaret hacia « una ciudad de Judá » (Lc 1, 39). Según los estudiosos esta ciudad debería ser la actual Ain-Karim, situada entre las montañas, no distante de Jerusalén. María llegó allí « con prontitud » para visitar a Isabel su pariente. El motivo de la visita se halla también en el hecho de que, durante la anunciación, Gabriel había nombrado de modo significativo a Isabel, que en edad avanzada había concebido de su marido Zacarías un hijo, por el poder de Dios: « Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible a Dios »(Lc 1, 36-37). El mensajero divino se había referido a cuanto había acontecido en Isabel, para responder a la pregunta de María: « ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? » (Lc 1, 34). Esto sucederá precisamente por el « poder del Altísimo », como y más aún que en el caso de Isabel.

    Así pues María, movida por la caridad, se dirige a la casa de su pariente. Cuando entra, Isabel, al responder a su saludo y sintiendo saltar de gozo al niño en su seno, « llena de Espíritu Santo », a su vez saluda a María en alta voz: « Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno » (cf. Lc 1, 40-42). Esta exclamación o aclamación de Isabel entraría posteriormente en el Ave María, como una continuación del saludo del ángel, convirtiéndose así en una de las plegarias más frecuentes de la Iglesia. Pero más significativas son todavía las palabras de Isabel en la pregunta que sigue: « ¿de donde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? »(Lc 1, 43). Isabel da testimonio de María: reconoce y proclama que ante ella está la Madre del Señor, la Madre del Mesías. De este testimonio participa también el hijo que Isabel lleva en su seno: « saltó de gozo el niño en su seno » (Lc 1, 44). EL niño es el futuro Juan el Bautista, que en el Jordán señalará en Jesús al Mesías.

    En el saludo de Isabel cada palabra está llena de sentido y, sin embargo, parece ser de importancia fundamental lo que dice al final: «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! » (Lc 1, 45).28 Estas palabras se pueden poner junto al apelativo « llena de gracia » del saludo del ángel. En ambos textos se revela un contenido mariológico esencial, o sea, la verdad sobre María, que ha llegado a estar realmente presente en el misterio de Cristo precisamente porque « ha creído ». La plenitud de gracia, anunciada por el ángel, significa el don de Dios mismo; la fe de María, proclamada por Isabel en la visitación, indica como la Virgen de Nazaret ha respondido a este don.

Redemptoris Mater 12

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Dios todopoderoso, tú que inspiraste a la Virgen María, 
cuando llevaba ya en su seno a tu Hijo, 
el deseo de visitar a su prima Isabel, 
concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del Espíritu,
podamos, con María, cantar tus maravillas
 durante toda nuestra vida. 

jueves, 5 de diciembre de 2024

PRIMER MISTERIO GOZOSO. EL ANUNCIO DEL ÁNGEL A MARÍA Y LA ENCARNACIÓN DEL VERBO


LA ANUNCIACIÓN

Autor.- Juan Correa de Vivar.
Fecha de ejecución.- Juan Correa realiza esta obra en el año 1559
Técnica.- Oleo sobre tabla.
Medida.- 225 x 145 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo Nacional del Prado.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: 

    «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 

    Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

     «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 

    Y María dijo al ángel: 

    «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 

    El ángel le contestó: 

    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». 

    María contestó: 

    «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». 

    Y el ángel se retiró.

Lucas 1, 26 - 37

MEDITACIÓN DE SAN JUAN PABLO II

    La Anunciación es la revelación del misterio de la Encarnación al comienzo mismo de su cumplimiento en la tierra. El donarse salvífico que Dios hace de sí mismo y de su vida en cierto modo a toda la creación, y directamente al hombre, alcanza en el misterio de la Encarnación uno de sus vértices. En efecto, este es un vértice entre todas las donaciones de gracia en la historia del hombre y del cosmos. María es « llena de gracia », porque la Encarnación del Verbo, la unión hipostática del Hijo de Dios con la naturaleza humana, se realiza y cumple precisamente en ella. Como afirma el Concilio, María es « Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu Santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las criaturas celestiales y terrenas ».


Redemptoris Mater 9

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase
en el seno de la Virgen María;
concédenos, en tu bondad,
que cuantos confesamos a nuestro Redentor,
como Dios y como hombre verdadero,
lleguemos a hacernos semejantes a él
en su naturaleza divina.
Por nuestro Señor Jesucristo.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

CUARTO MISTERIO DOLOROSO. JESÚS CON LA CRUZ CAMINO DEL CALVARIO


CRISTO CAMINO DEL CALVARIO

Autor.- Andrea di Bartolo.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que Andrea di Bartolo realiza esta obra, datándose como una obra realizada entre el año 1415 y el año 1420
Técnica.- Temple sobre tabla.
Medida.- 54,5 x 49,2 cm,
Lugar donde se encuentra.- Museu Nacional d´Art de Catalunya
Localidad.- Barcelona.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

Entonces se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron.

Juan 19, 16 - 18

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE JUAN XXIII

    La vida humana es un peregrinar continuo, largo y pesado. Arriba, arriba, por la escarpada pedregosa, por el camino a todos señalado en aquella colina. En este misterio Cristo representa al género humano. ¡ Ay si no hubiese una cruz para cada uno! El hombre se vería tentado de egoísmo, de hedonismo, de insensibilidad, y sucumbiría.

    El fruto que proviene de la contemplación de Jesús que sube al Calvario es el de acoger y besar la cruz llevándola con generosidad y alegría según las palabras de la Imitación de Cristo: «En la cruz está la salvación, en la cruz está la vida, en la cruz, está la protección contra los enemigos, la efusión de una celestial suavidad» (Lib. II, cap. 12, 2).

    Extended también la plegaria a María Dolorosa que siguió a Jesús con espíritu de participación en sus méritos y en sus dolores.

    La intención abre ante los ojos la inmensa visión de los atribulados, huérfanos, viejos, enfermos, misioneros, débiles, exilados, pidiendo para todos la fuerza y el consuelo que sólo da la esperanza: O Crux ave, spes unica (Breviario Romano, Hymn. Ad Vesp. Dom. 1 Passionis).

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Señor, Padre bueno, que nos has enviado a Jesús,
obediente hasta la muerte,
concédenos la fuerza de tu amor
para tomar con valor nuestra cruz.
Concédenos tu esperanza y sabremos reconocerte
incluso en los momentos más oscuros de nuestra vida.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.

jueves, 21 de noviembre de 2024

TERCER MISTERIO DOLOROSO. LA CORONACIÓN DE ESPINAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


LA CORONACIÓN DE ESPINAS

Autor.- Tiziano Vecellio di Gregorio, quien será reconocido en la historia del Arte como Tiziano.
Fecha de ejecución.- Tiziano realiza esta obra entre el año 1542 y el año 1544
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 303 x 180 cm.
Lugar donde se encuentra.- Museo del Louvre.
Localidad.- París.
País.- Francia.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: 

    «¡Salve, rey de los judíos!». 

    Y le daban bofetadas.

Juan 19, 2 - 3 

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE JUAN XXIII

  Es el misterio cuya contemplación se ajusta mejor aquellos que llevan el peso de graves responsabilidades en el cuidado de las almas y en la dirección del cuerpo social: es, por tanto, el misterio de los Papas, de los obispos, de los párrocos, el misterio de los gobernantes, de los legisladores, de los magistrados. Sobre la cabeza de este Rey, la corona de espinas. También sobre sus cabezas hay una corona en la cual está, sí, una aureola de dignidad y de distinción, corona de una autoridad que procede de Dios y es divina; sin embargo, está tan entretejida de elementos que pesan, que punzan, que procuran espinas y disgustos; por no hablar del dolor que nos causan las debilidades y las culpas de los hombres, cuando más se les ama y se tiene el deber de ser para ellos aquel que representa al Padre que está en los cielos. Entonces, el amor mismo se convierte, como para Jesús, en una corona de espinas que los hombres entretejen sobre la cabeza de quien los ama.

    Otra aplicación nos hace pensar en las graves responsabilidades de quien ha recibido mayores talentos y está obligado a hacerlos fructificar mediante el ejercicio continuo de sus facultades, de su inteligencia. El servicio del pensamiento, es decir, el empeño que se exige a quien de ellas está más dotado para luz y guía de los otros, debe ser llevado con paciencia, rechazando las tentaciones del orgullo, del egoísmo, de la disgregación que demuele.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Concédenos Señor, que por los méritos 
de la Pasión de Cristo 
y de los dolores de la Virgen María
el Espíritu Santo, presente con plenitud en la Iglesia,
inunde con su amor
al mundo entero.

jueves, 14 de noviembre de 2024

SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO. LA FLAGELACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


LA FLAGELACIÓN DE CRISTO

Autor.- Piero della Francesca.
Fecha de ejecución.- En la actualidad se desconoce la fecha exacta en la que fue realizada esta obra por Piero della Francesca, datándose como una obra posterior al año 1444
Técnica.- Oleo y templo sobre tabla.
Medida.- 59 x 82 cm.
Lugar donde se encuentra.- Palacio Ducal de Urbino.
Localidad.- Urbino.
País.- Italia.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar.

Juan 19,1

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

    Este misterio ofrece el recuerdo del despiadado suplicio de los latigazos sobre los miembros inmaculados e inocentes de Jesús.

    El compuesto humano está hecho de alma y cuerpo. El cuerpo sufre las tentaciones más humillantes y la voluntad débil puede dejarse arrastrar. Así, pues, hay en este misterio una invitación a la penitencia saludable que debe envolver y proteger la verdadera salud del hombre, en su totalidad, como ser corporal y espiritual.

    De ello deriva una gran enseñanza para todos. Nosotros no estamos llamados al martirio cruento, sino a le disciplina constante, cotidiana de las pasiones. Por este camino, verdadero «camino de la cruz», camino cotidiano, inevitable, indispensable, que a veces por sus exigencias puede convertirse en heroico, llegamos paso a paso a asemejarnos cada vez más perfectamente con Jesucristo, a la participación de sus méritos, a la ablución en su Sangre inmaculada de toda culpa en nosotros y en todos. No se llega mediante fáciles exaltaciones, fanatismos quizá inocentes, pero nunca inocuos.

    La Madre Dolorosa le vio así flagelado: ¡imaginamos con cuánta aflicción! Cuántas madres quisieran gozar de ver el perfeccionamiento moral de sus hijos a través de la disciplina de la educación, de la instrucción, de una vida sana; sin embargo, tienen a veces que llorar viendo insatisfechas tantas esperanzas, tantas fatigas.

    La intención de las avemarías del misterio será, pues, invocar del Señor el don de la pureza de costumbres en las familias y en la sociedad, especialmente en las almas jóvenes, más expuestas a las seducciones de los sentidos; y pedir a la vez el don de la robustez de carácter, de la fidelidad a los propósitos hechos y a las enseñanzas recibidas.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Jesús; eres tú quien sigues reuniendo
 y santificando todos los sufrimientos: 
los de los enfermos, los de quienes mueren 
llenos de penalidades, l
os de todos los discriminados; 
pero los sufrimientos que destacan
 por encima de todos son los que se sufren por tu nombre.
Por los sufrimientos de los mártires, 
bendice a tu Iglesia; que su sangre sea semilla de nuevos cristianos.
 Creemos firmemente que sus sufrimientos, 
aunque en un principio puedan parecer una derrota completa, 
traerán la verdadera victoria a tu Iglesia. 
Señor, otorga la perseverancia a nuestros hermanos perseguidos.

lunes, 4 de noviembre de 2024

PRIMER MISTERIO DOLOROSO. LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ


LA ORACIÓN EN EL HUERTO

Autor.- Antonio Raphael Mengs.
Fecha de ejecución.- Mengs realiza esta obra entre 1768 y el año 1769
Técnica.- Óleo sobre lienzo.
Medida.- 185 x 182 cm.
Lugar donde se encuentra.- Colecciones Reales.
Localidad.- Madrid.
País.- España.

TEXTO DEL EVANGELIO

    Salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: 

    «Orad, para no caer en tentación». 

    Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba  diciendo: 

    «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». 

    Y se le apareció un ángel del cielo, que lo confortaba. En medio de su angustia, oraba con más intensidad. Y le entró un sudor que caía hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la tristeza, y les dijo:

     «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en tentación». 

Lucas 22, 39- 47

MEDITACIÓN DEL SANTO PADRE SAN JUAN XXIII

    La mente conmovida llega a contemplar la imagen del Salvador en la hora del supremo abandono: «...y tuvo un sudor, como de gotas de sangre que caía a tierra» (Lucas 22, 44) Esto expresa la íntima pena del alma, la amargura extrema de la soledad, el quebrantamiento del cuerpo decaído. La agonía viene provocada por la inminencia de aquello que Jesús ve bien claro: la pasión que le espera.

    La escena de Getsemaní sirve de estímulo al esfuerzo de la voluntad para aceptar el sufrimiento, aceptación plena del sufrimiento, cuando es Dios quien quiere o permite nuestro sufrimiento: Nom mea voluntas, sed tua fiat (Lucas 22, 42). Palabras que desgarran y curan porque enseñan hasta que grado puede y debe llegar el cristiano que sufre con Jesús que sufre, y nos dan la certeza para nosotros de los méritos más inenarrables, los méritos de la vida divina en nosotros, viva vivas en nosotros hoy en al gracia, mañana en la gloria.

    Un intención hay que tener presente aquí, en este misterio: la sollicitudo omnium ecclesiarum (2Cor 11, 28), el ansia que agita como el viento que agitaba el lago de Genezaret: «pues el viento era contrario» (Mateo 14, 24) la plegaria oración diaria del Papa, el ansia de las horas más agitadas del altísimo ministerio pastoral; el ansia de la Iglesia que diseminada por toda la tierra sufre con él, y, al mismo tiempo, él sufre con la Iglesia, presente en él y que sufre en él; el ansia de miles de almas, partes enteras de la grey de Jesús, sometidas alas persecuciones contra la libertad de creer, de pensar, de vivir. «¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? (2Cor 11, 29).

    Participar en los dolores de los hermanos, padecer con quien padece, flere cum flentibus (Romanos 12, 15), es un beneficio, un mérito para toda la Iglesia. ¿Es la «comunión de los santos» tener todos y cada uno en común la Sangre de Jesús, el amor de los Santos y de los buenos, y, también, por desgracia, nuestro pecado, nuestras debilidades? ¿Se piensa acaso en esta «comunión», que es unión y casi, como decía Jesús, unidad: «para que sean uno» (Juan 17, 22). La cruz del Señor no solo nos levanta sino que atrae a las almas, siempre «cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Juan 12, 32). Todo, a todos.

ORACIÓN FINAL DEL MISTERIO

Jesús, hermano nuestro,
que para abrir a todos los hombres el camino de la Pascua
has querido experimentar la tentación y el miedo,
enséñanos a refugianos en ti,
y a repetir tus palabras de abandono y entrega a la voluntad del Padre,
que en Getsemaní han alcanzado la salvación del universo.
Haz que el mundo conozca
a través de tus discípulos el poder de tu amor sin límites (cf. Jn 13,1),
del amor que consiste en dar la vida por los amigos (cf. Jn 15,13).

FIN DE UNA ETAPA

    Con la publicación del quinto misterio glorioso, la Coronación de la Virgen María, hemos llegado al final de esta etapa que comenzó el a...